Aquella mañana recibí la llamada de Marilú, había hablado con José Luis de VIDA PERÚ, y ya se tenía una silla de ruedas para las chicas que vendrían de Chancay. Sólo existía un problema... a la silla le faltaban los posa pies... la tarea era buscar quien pudiera repararla.
Bueno, eso no es problema, me dije, puede ser Washigton Huamán o Víctor Gil... personas con polio que hace muchos años se dedican a reparar y fabricar sillas.
Al día siguiente, en el lugar indicado encontré a Marina Enciso y su compañera en la coordinación, venían de Chancay, pueblo situado a hora y media de Lima. Las había visto en nuestras reuniones pero no habíamos tenido la oportunidad de dialogar.
José Luis nos recibió con amabilidad y mientras disponía que los encargados buscasen una buena silla... fue Mariana la que se animó a empezar la charla...
"Participo desde las primeras reuniones, cuando nos eligieron para coordinadoras, Gladys -del Consejo Directivo-, nos explicó lo que debíamos hacer: primero empadronar.... visitar... reunirnos... "
"Me entregaron un credencial, con ese documento fui al colegio, al hospital, la parroquia... para que me ayuden a empadronar..."
El director del Hospital la había recibido y seguía con interés la explicación sobre el síndrome post polio... "Todos los polios nos estamos reuniendo en Lima, en la Clínica San Juan de Dios, es para ayudarnos, para ver que se puede hacer... Y, ¿Qué se puede hacer en Chancay?". El Director se fue comprometiendo... El Hospital ayudaría con las evaluaciones... Sin costo!
Así, llegó a sus manos una dirección, de una chica de 29 años, con polio, que nunca salía de casa, sólo vivía con la abuelita.
La visitó, le pregunto si tenía amigas... que no... "entonces yo seré tu amiga"... La joven se había criado sin sus padres, sin recursos... y sin una silla, imposible ir al colegio...
¡Tenemos que ir a Lima!... Marina y su compañera animaron a la nueva joven... ¡alquilaron una silla!... y las tres en Lima, a la reunión de la Sociedad Peruana de Polio. "Hablaremos con Marilù, con Gladys... ellas sabrán lo que tenemos que hacer..."
Y Marilú había hablado con José Luis, y ahora llegaba Víctor Gil... de pronto los encargados traen dos sillas de ruedas... americanas, como nuevas... y la mejor se iría a Chancay.
Nuestras coordinadoras que habían venido de Chancay para llevar algo que sólo sirviese para desplazarse, no salían de su asombro... llevarían una silla de lujo que le devolvería a su amiga las oportunidades de vivir como un ser humano, integrada en su comunidad, con posibilidades de ir al colegio y ... de tener más amigos...
Las acompañé hasta la agencia... ellas no estaban alegres, estaban felices... ¿la diferencia?... llevaban algo que no era para ellas, sino para entregarlo a quien de veras lo necesita.