Los sismos de 1986 y 1991
El 5 de abril de 1986, un nuevo sismo volvió a comprometer las
bóvedas y campanarios. Las fallas ocasionadas fueron similares a
las detectadas tras el anterior sismo. Los daños más graves
correspondieron a los dos campanarios y a las bóvedas no
intervenidas anteriormente.
Se creó entonces la Comisión central de Emergencia de Amparo al
Patrimonio Cultural y Monumental del Cusco, la cual inició un
programa que permitió restaurar cinco de sus bóvedas: una de la
nave de la epístola, tres de la nave del Evangelio y una de la
Sacristía. El campanario de la torre de la Epístola también pudo
ser intervenido entre 1987 y 1989. Sin embargo, la falta de
presupuesto impidió continuar los trabajos en la otra torre.
El sismo del 9 de julio de 1991 agravó los daños existentes en el
campanario del Evangelio. Aparecieron numerosos fisuramientos en
el conjunto de pilares, correspondiendo los de mayor importancia
y gravedad a los pilares centrales, de menos sección y que
soportan el peso de la campana María Angola. Se evidenciaron
también desplazamientos de consideración de las dovelas de los
arcos. Debido a la situación crítica del campanario quedaron
definitivamente en silencio sus campanas en prevención de
aumentar con su vibración los daños existentes.
Tomado de: Restauración del Campanario de la Torre del Evangelio
de la Basílica Catedral del Cusco.
Juan de la Serna Torroba / Pablo A. Carrillo Rosell
Lima, 1996